Aznar llama al PP a superar Irak y a salir a la calle a ganar las elecciones
«No paréis España», reclamó el presidente del Gobierno a PSOE e IU, a quienes exigió «menos pancartas y más proyectos» para nuestro país
SEGOVIA. José María Aznar cambió ayer el paso. Al calor de los casi 2.000 incondicionales que abarrotaban el polideportivo de Segovia, el presidente del Gobierno se sacudió el lastre de las intensas semanas de encrucijada internacional y se enfundó la ropa de precampaña con una encendida llamada a sus militantes para «sacudirse miedos y complejos y salir a la calle a ganar las elecciones».
Aznar se dirigió con tono doméstico a quienes buscarán recuperar la alcaldía de Segovia y al resto de candidatos de Castilla y León, encabezados por el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, en un mitin que abre la senda hacia otras muchas ciudades antes del 25-M.
En un discurso mitinero con repetidas alusiones a una guerra que dio por «terminada», el líder popular se despachó a gusto contra la oposición socialista y comunista con la seguridad de haberle dado en donde duele, en el derrocamiento del régimen iraquí, en el mismo conflicto que tanto desgaste social ha supuesto para él y su partido. A juicio de José María Aznar, «quien ha perdido, además de Sadam Husein, son quienes no deseaban que terminase la guerra».
El presidente del Gobierno aprovechó la crisis iraquí para describir un paralelismo entre la caída del comunismo y el final de la dictadura de Sadam, idea recurrente en sus recientes intervenciones. «¿Qué van a hacer ahora todos esos que no querían que cayese el muro de Bagdad?», preguntó con cierto sarcasmo.
Aunque no ocultó la satisfacción de quien sale triunfante de una apuesta personal, pidió prudencia. «En lugar de las canciones de victoria, podemos decir con satisfacción que hemos cumplido con nuestra responsabilidad». La afirmación encendió una ovación de la concurrencia, debidamente acalorada previamente con la proyección del conocido vídeo que denuncia los ataques a las sedes del PP durante el conflicto bélico y que aún continúan, como recordó Aznar en alusión al sufrido el viernes en la oficina del municipio asturiano de Candás.
Aznar fue contundente en la demanda de reacción a un partido que, es consciente, ha tenido que soportar una presión social sin precedentes desde 1996. «Nadie nos va a encerrar en ningún sitio», «no tenéis que avergonzaros de nada», «podéis ir con la cabeza bien alta»... Las frases sonaban casi a exigencia y caían en la multitud como bálsamo para quien espera reconfortar su moral tras un prolongado abatimiento.
Tampoco Aznar, quizá reconociendo que su postura está todavía sin explicar en profundidad. ahorró justificaciones ante sus compañeros de partido por la postura del Gobierno, con apelaciones al «interés nacional» y a «un mundo libre y seguro», que sonaban a extemporáneas pero que adquirían sentido cuando a algunos cientos de metros del polideportivo un grupo de personas insistían en el grito del «No a la guerra».
Zapatero y Llamazares, juntos
El presidente de los populares reservó para el final de su discurso las críticas a la falta de proyecto de la oposición. En una estudiada alusión conjunta a Zapatero y Llamazares, a mitad de camino entre el ninguneo al líder de la oposición y la táctica de meter la radicalidad en el «mismo saco», Aznar lanzó una resuelta exigencia: «No paréis España».
La exigencia algo tenía de ruego y de llamada a la responsabilidad porque en ese momento dulcificó su tono y se refirió al manifiesto que bajo el título «Democracia sin ira» han suscrito recientemente escritores e intelectuales para que los continuos ataques a sedes y cargos del PP no deriven en comportamientos y etapas más propias de la predemocracia.
En la única alusión, eso sí tácita, Aznar preguntó al secretario general del PSOE qué iba a hacer ahora que la guerra tocaba a su fin, porque «una cosa es salir a la calle con Llamazares y otra muy distinta tener proyectos e ideas para España».
En la misma línea argumental, la inminencia de las vacaciones de Semana Santa sirvió al presidente del PP para garantizar que él no se irá de vacaciones, «sencillamente porque nosotros trabajamos». Y con un recurrente juego de palabras, sentenció: «Otros, en vez de manos a la obra, echan las manos a la pancarta».