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La
operación
más sorprendente
El 2 de febrero
la expedición
chilena llegaba
a la altura de Valdivia.
La nave almiranta
traía las
sentinas inundadas
y ya la conocían
en el puerto, de
modo que Cochrane
hizo que los 310
hombres de desembarco
pasaran al Intrépido
y al Moctezuma.
El 3 de febrero
las dos embarcaciones
se acercaron al
fuerte Inglés
izando el pabellón
español.
Por señas
dijeron venir de
Cádiz y pidieron
un piloto. Como
los realistas sospecharan
de la identidad
de los barcos, contestaron
que enviaran un
bote a tierra. Los
chilenos que se
hacían pasar
por españoles,
respondieron que
habían perdido
todos sus botes
en el paso por el
Cabo de Hornos.
De pronto quedó
al descubierto uno
de los botes que
tenían ocultos,
con lo que se delataron
y desde el fuerte
arreció el
cañoneo.
Fue necesario apurar
el desembarco.
La
operación
más sorprendente
Los 300 hombres
que desembarcaron
cumplieron lo que
el historiador Francisco
Antonio Encina califica
como "la operación
de guerra más
sorprendente y más
afortunada de cuantas
registra la historia
militar de América".
300 hombres se apoderaron
en poco tiempo de
varios fuertes defendidos
por 700 soldados
que disponían
de 110 cañones
y que podían
recibir refuerzos
de otros 800 hombres
que estaban en guarniciones
del interior. En
esta ocasión
se cumplió
una de las ideas
de Cochrane en cuanto
a que se tiene asegurada
buena parte del
éxito si
se realiza con resolución
una acción
que el enemigo nunca
habría esperado.
Y en efecto, los
españoles
no esperaban un
ataque por tierra
y al iniciarse éste,
pensaron que el
enemigo debía
disponer de una
fuerza abrumadoramente
superior para intentar
una operación
de esa magnitud,
y esto los hizo
se confundirse y
luego desmoralizarse.
Los patriotas fueron
tomando los fuertes
uno por uno. Comenzaron
por el fuerte Inglés.
Mientras un grupo
avanzaba hacia los
muros dando gritos
para atraer la atención
de los defensores,
otro destacamento
penetraba por una
empalizada lateral,
desde donde hicieron
una descarga cerrada.
Cochrane relata:
"al sentirse
atacados, los españoles
creyeron ser cogidos
por el flanco y
sin examinar el
número de
los combatientes,
echaron a correr,
comunicando el pánico
a una columna de
300 hombres, que
estaba formada tras
el fuerte. Los chilenos,
que iban con buenos
bríos, los
cargaron y pasaron
a bayoneta por docenas".
Los otros fuertes
esperaban con sus
puertas abiertas
a los fugitivos.
"Por esta causa
-anota Cochrane-
los patriotas entraron
envueltos con los
españoles
y les persiguieron
de fuerte en fuerte
hasta el Castillo
del Corral".
Fue así como
llegaron hasta la
fortaleza de Corral,
donde residía
el gobernador de
la plaza, el coronel
Fausto del Hoyo
y su Estado mayor.
Según Encina,
del Hoyo se tomó
una botella de ron
y esperó
que llegaran los
atacantes. El alcohol
lo convertía
en una fiera, de
modo que costó
apresarlo vivo.
El derrotismo era
total. Los defensores
de los fuertes de
la ribera norte
y de las islas los
abandonaron casi
sin oponer resistencia,
y huyeron en chalupas
y por tierra hacia
el pueblo de Valdivia.
Cuando llegaron
a él, se
entregaron al pillaje
y después
huyeron hacia el
interior. Lo mismo
hicieron las fuerzas
que el coronel Manuel
Montoya tenía
en Valdivia, y con
las cuales habría
podido aplastar
a los patriotas.
Los vecinos enviaron
un emisario a Cochrane,
informándole
que los realistas
habían abandonado
el pueblo y pidiéndole
que lo ocupara para
imponer el orden,
cosa que hizo Beaucheff,
la mañana
del 5 de febrero
de 1820.
La temeridad de
Cochrane no terminó
allí. Insistió
en ir a apoderarse
inmediatamente de
Chiloé. El
bergantín
Intrépido
había varado
en la isla de Mancera,
y la O'Higgins seguía
con sus sentinas
anegadas, de modo
que partió
con el Moctezuma
y la fragata Dolores
que había
capturado a los
españoles.
Al partir, dejó
a Beaucheff con
una guarnición
muy reducida y sin
ninguna posibilidad
de embarcarse para
huir en caso de
ser derrotado. El
coronel Montoya
disponía
aún de cerca
de mil soldados,
con los que podría
haber recuperado
la ciudad y los
fuertes de Valdivia,
pero no lo intentó.
El 20 de febrero
regresó Cochrane
luego de haber fracasado
en su intento de
tomar Chiloé
que siguió
siendo un bastión
realista. Se aseguró,
en cambio, la toma
de Valdivia.
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