Nacionalismo vasco
El nacionalismo vasco (en euskera: eusko abertzaletasuna) es un movimiento político, social y cultural que sostiene que los vascos constituyen una nación y defiende el reconocimiento político de Euskal Herria. Sus distintas corrientes comparten la reivindicación de una identidad nacional vasca propia, basada en elementos como la historia, la cultura y el euskera, aunque difieren en sus objetivos políticos, que abarcan desde la ampliación del autogobierno hasta la independencia.
Aunque la idea de una identidad política vasca había sido formulada por diversos autores desde los siglos XVIII y XIX, el nacionalismo vasco contemporáneo se desarrolló a finales del siglo XIX con Sabino Arana, fundador del Partido Nacionalista Vasco. Surgido en un contexto de abolición del régimen foral e intensa industrialización, el movimiento tuvo inicialmente un marcado carácter católico, tradicionalista y racialista, evolucionando posteriormente hacia planteamientos centrados en la lengua, la cultura y el derecho de autodeterminación.
Desde la Transición española, el nacionalismo vasco se ha articulado principalmente en torno a dos grandes corrientes: la representada por el Partido Nacionalista Vasco, de orientación democristiana y liberal, y la izquierda abertzale, de carácter independentista y de izquierdas. Durante varias décadas, una parte de esta última estuvo vinculada al denominado Movimiento de Liberación Nacional Vasco, en cuyo seno actuó la organización terrorista ETA, disuelta en 2018.
El nacionalismo vasco constituye una de las principales corrientes políticas del País Vasco y Navarra, donde los partidos nacionalistas obtienen una parte significativa del apoyo electoral.[1][2] En el País Vasco francés también existen formaciones nacionalistas, aunque con una implantación política más reducida.
Concepto y fundamentos
[editar]El nacionalismo vasco es una corriente política, social y cultural que sostiene que los vascos constituyen una nación y defiende el reconocimiento de Euskal Herria como una comunidad política diferenciada. Aunque comparte con otros nacionalismos europeos la afirmación de una identidad nacional propia, engloba corrientes ideológicas diversas que difieren tanto en los fundamentos de esa identidad como en los objetivos políticos que persiguen, desde la ampliación del autogobierno hasta la independencia.
El concepto de Euskal Herria ocupa un lugar central en el pensamiento nacionalista vasco. Tradicionalmente designa el territorio donde el euskera ha estado históricamente presente y que comprende las provincias de Álava, Guipúzcoa, Vizcaya, Navarra, Labort, Baja Navarra y Sola. Mientras que para algunos sectores el término posee principalmente un significado cultural y lingüístico, el nacionalismo vasco lo concibe generalmente como el ámbito territorial de la nación vasca y, en consecuencia, como el sujeto político del derecho de autodeterminación.
Desde sus orígenes a finales del siglo XIX, la definición de la identidad nacional vasca ha experimentado una evolución significativa. La doctrina formulada por Sabino Arana otorgaba un papel predominante a la religión católica, la tradición foral y el concepto de raza vasca, entendido como elemento diferenciador respecto al resto de España. Tras la guerra civil española y, especialmente, después de la Segunda Guerra Mundial, estas concepciones fueron progresivamente abandonadas por la mayor parte del nacionalismo vasco, que pasó a fundamentar la identidad nacional principalmente en factores culturales, históricos y lingüísticos.
En la actualidad, el euskera constituye uno de los principales elementos identitarios reivindicados por la mayoría de las corrientes nacionalistas, junto con la historia compartida, las instituciones forales y determinadas manifestaciones culturales consideradas propias del pueblo vasco. No obstante, existen diferencias internas acerca de la importancia relativa de cada uno de estos factores y sobre los criterios para definir la pertenencia a la nación vasca.
Desde el punto de vista político, el nacionalismo vasco defiende que la ciudadanía de Euskal Herria debe poder decidir libremente su estatus político mediante el ejercicio del derecho de autodeterminación, si bien las distintas corrientes discrepan sobre el alcance y la forma de ejercer dicho principio. Mientras algunos sectores consideran suficiente un elevado grado de autogobierno dentro de España o Francia, otros propugnan la constitución de un Estado vasco independiente o fórmulas de soberanía compartida.
La pluralidad ideológica constituye una de las principales características del nacionalismo vasco contemporáneo. Bajo esta denominación coexisten tradiciones de inspiración democristiana, liberal, socialdemócrata, socialista o ecosocialista, unidas por la reivindicación de la nación vasca, pero con posiciones divergentes en cuestiones económicas, sociales, institucionales y estratégicas. Esta diversidad ha dado lugar, desde comienzos del siglo XX, a la formación de distintas organizaciones políticas y sociales que representan sensibilidades diferentes dentro del nacionalismo vasco
Historia
[editar]Antecedentes intelectuales
[editar]Aunque el nacionalismo vasco como movimiento político organizado no surgió hasta finales del siglo XIX, diversos autores han señalado la existencia de antecedentes intelectuales que contribuyeron al desarrollo de una conciencia colectiva vasca. Desde la Edad Moderna aparecen referencias a los vascos como una comunidad diferenciada, así como obras que reivindicaban la singularidad histórica, lingüística y jurídica de los territorios vascos, si bien estos planteamientos no pueden equipararse al concepto moderno de nacionalismo.
Durante los siglos XVI y XVII, escritores como Joanes Leizarraga o Pedro de Axular emplearon el término Euskal Herria para referirse al conjunto de territorios de lengua vasca, mientras que instituciones como la Diputación del Reino de Navarra utilizaron expresiones como «Nación Bascongada» en un sentido propio de la época.[3] En el siglo XVIII, el jesuita Manuel Larramendi defendió la antigüedad del euskera y la singularidad de los fueros, convirtiéndose en uno de los principales referentes del foralismo vasco.[4][5]
A finales del siglo XVIII y comienzos del XIX surgieron diversas propuestas que concebían a los territorios vascos como una unidad política o histórica. Joaquín José de Landázuri y Romarate defendió la independencia tradicional de Álava y Vizcaya, mientras que Dominique Joseph Garat propuso a Napoleón la creación de un Estado vasco denominado Nueva Fenicia, integrado por los territorios situados a ambos lados de los Pirineos. Poco después, Alexander von Humboldt describió a los vascos como una nación desde una perspectiva etnográfica, y Juan Antonio de Iza Zamácola publicó una historia conjunta de los pueblos vascos.[6]
Entre los autores considerados precursores del nacionalismo vasco destaca especialmente Augustin Chaho, quien en Viaje por Navarra durante la insurrección de los vascos (1836) formuló una interpretación romántica de la historia vasca y defendió la existencia de una nación diferenciada. Estas ideas coincidieron con la expansión del nacionalismo romántico europeo, influido por las teorías de Johann Gottfried Herder sobre el Volksgeist («espíritu del pueblo»), que concebían las naciones como comunidades históricas definidas por su lengua, cultura y tradiciones.
El contexto político también favoreció el desarrollo de estas corrientes. La progresiva centralización del Estado liberal español y, especialmente, la abolición del régimen foral tras la tercera guerra carlista mediante la Ley de 21 de julio de 1876, fueron interpretadas por diversos sectores fueristas como el final de un modelo político propio. Este proceso, unido a la rápida industrialización de Vizcaya y al incremento de la inmigración procedente de otras regiones españolas, creó el marco social e ideológico en el que surgiría el nacionalismo vasco contemporáneo.
Los orígenes del nacionalismo vasco (1892-1903)
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El nacionalismo vasco moderno fue formulado por Sabino Arana Goiri, considerado el fundador de esta corriente política. En 1892 publicó Bizkaya por su independencia, obra considerada el texto fundacional del nacionalismo vasco, en la que defendía que Vizcaya había constituido históricamente una nación independiente y atribuía la pérdida de sus libertades a la incorporación al Estado español.
En el denominado discurso de Larrazábal, pronunciado en 1893, Arana desarrolló los principios fundamentales de su doctrina. Sostenía que los vascos constituían una nación diferenciada por su raza, religión, lengua, costumbres e instituciones forales, rechazaba el liberalismo y defendía la restauración de la independencia de los antiguos territorios forales. Ese mismo año comenzó a publicar el periódico Bizkaitarra, desde el que difundió sus ideas nacionalistas.[7]
La doctrina de Arana presentaba un marcado carácter católico, tradicionalista y racialista. Consideraba que la identidad vasca estaba definida principalmente por la pertenencia a la «raza vasca», identificada mediante los apellidos, mientras que el euskera ocupaba un lugar secundario respecto a dicho criterio. Asimismo, denunciaba la industrialización y la inmigración procedente del resto de España, a cuyos habitantes denominaba maketos, al considerar que amenazaban la identidad tradicional de Vizcaya.
Entre las principales aportaciones de Arana se encuentran la creación de diversos símbolos que posteriormente serían adoptados por el nacionalismo vasco. Acuñó el neologismo Euzkadi —posteriormente normalizado como Euskadi— para designar el conjunto de los territorios vascos, creó el término aberri («patria») y popularizó el vocablo abertzale («patriota»). Junto con su hermano Luis diseñó la ikurriña, concebida inicialmente como bandera de Vizcaya y posteriormente convertida en el principal símbolo del nacionalismo vasco.
En 1895 fundó el Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV), primera organización política nacionalista vasca, estructurada en torno a los batzokis, centros de sociabilidad política y cultural que contribuyeron a la expansión del movimiento. Aunque inicialmente el partido tuvo una implantación limitada y un carácter marcadamente confesional, sentó las bases organizativas e ideológicas del nacionalismo vasco durante el siglo XX.
Consolidación y expansión (1903-1936)
[editar]Tras la muerte de Sabino Arana en 1903, el nacionalismo vasco inició un proceso de consolidación y transformación. El Partido Nacionalista Vasco amplió progresivamente su base social y moderó algunos de los planteamientos más radicales de su fundador, desplazando el énfasis desde el componente racial hacia la defensa de los derechos históricos, el autogobierno y la identidad cultural vasca.[8]

Durante las primeras décadas del siglo XX el PNV se convirtió en una de las principales fuerzas políticas del País Vasco, especialmente en Vizcaya y Guipúzcoa. Su influencia se extendió mediante una amplia red de organizaciones culturales, juveniles, sindicales y asistenciales vinculadas a los batzokis, favoreciendo la construcción de un movimiento político con fuerte implantación social.
En este periodo aparecieron también nuevas sensibilidades dentro del nacionalismo vasco. Algunos sectores defendían posiciones más autonomistas y pragmáticas, mientras otros mantenían el objetivo independentista formulado por Arana. Paralelamente, intelectuales como Engracio de Aranzadi (Kizkitza) o fray Evangelista de Ibero contribuyeron al desarrollo doctrinal del movimiento.[9]
La proclamación de la Segunda República en 1931 abrió una nueva etapa para el nacionalismo vasco. El PNV participó activamente en las negociaciones para la aprobación de un estatuto de autonomía y, tras diversas iniciativas frustradas, el Estatuto de Autonomía del País Vasco fue finalmente aprobado por las Cortes republicanas en octubre de 1936, ya iniciada la Guerra Civil. José Antonio Aguirre fue elegido primer lehendakari del Gobierno Vasco, constituido en Guernica ese mismo año.
Franquismo y reorganización (1937-1975)
[editar]La victoria del bando sublevado en la Guerra Civil supuso la supresión del Estatuto de Autonomía y la ilegalización de todas las organizaciones nacionalistas vascas en España. El régimen franquista prohibió la actividad política nacionalista, restringió el uso público del euskera y eliminó gran parte de las instituciones de autogobierno, aunque Álava y Navarra conservaron parcialmente su régimen foral por haber apoyado mayoritariamente el levantamiento militar.
El Gobierno Vasco continuó sus actividades en el exilio, manteniendo una representación política internacional encabezada inicialmente por José Antonio Aguirre y posteriormente por Jesús María de Leizaola. Durante la dictadura, el PNV desarrolló una actividad clandestina limitada, centrada principalmente en la preservación de la identidad cultural vasca y el mantenimiento de redes organizativas.
En este contexto surgió en 1958 Euskadi Ta Askatasuna (ETA), fundada por un grupo de jóvenes procedentes de las juventudes del PNV que consideraban insuficiente la estrategia del partido frente a la dictadura. ETA evolucionó desde una organización cultural hacia una organización armada de carácter revolucionario e independentista, incorporando progresivamente planteamientos marxistas y convirtiéndose en el principal referente de la denominada izquierda abertzale.
La aparición de ETA supuso una profunda división dentro del nacionalismo vasco. Mientras el PNV mantuvo una estrategia basada en la acción política y la recuperación del autogobierno, la izquierda abertzale defendió durante décadas la combinación de acción política y violencia armada como instrumento para alcanzar la independencia.
La Transición y el Estado autonómico (1975-1986)
[editar]Tras la muerte de Francisco Franco en 1975, el nacionalismo vasco recuperó la legalidad y volvió a reorganizarse políticamente. La Constitución española de 1978 reconoció el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones, lo que permitió la restauración de las instituciones de autogobierno.
El Estatuto de Autonomía del País Vasco fue aprobado mediante referéndum en 1979 y dio lugar a la constitución de la actual comunidad autónoma del País Vasco, integrada por Álava, Guipúzcoa y Vizcaya.[10] Navarra, por su parte, accedió a la autonomía mediante la Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra de 1982, manteniendo un régimen institucional diferenciado.
Durante este periodo el PNV se consolidó como la principal fuerza política vasca, mientras la izquierda abertzale articuló su actividad en torno a distintas organizaciones políticas vinculadas al denominado Movimiento de Liberación Nacional Vasco. La persistencia de la actividad terrorista de ETA marcó buena parte de la vida política vasca durante las décadas siguientes y condicionó las relaciones entre las diferentes corrientes del nacionalismo.[11]
En 1986 una escisión del PNV encabezada por el exlehendakari Carlos Garaikoetxea dio lugar a la creación de Eusko Alkartasuna, formación nacionalista de orientación socialdemócrata favorable a la independencia.[12]
El nacionalismo vasco desde 1986
[editar]Desde la restauración de la democracia, el nacionalismo vasco ha experimentado una progresiva diversificación ideológica y organizativa. El Partido Nacionalista Vasco ha mantenido una posición predominante en las instituciones de la comunidad autónoma del País Vasco, gobernando la mayor parte del periodo democrático y evolucionando hacia posiciones de carácter democristiano, liberal y europeísta.[13]
Paralelamente, la izquierda abertzale atravesó un proceso de transformación marcado por el final de la actividad armada de ETA. Tras el anuncio del cese definitivo de la violencia en 2011 y la disolución de la organización en 2018, las principales fuerzas de este espacio político reorganizaron su actividad exclusivamente por vías institucionales. La coalición Euskal Herria Bildu se consolidó como la principal representación electoral de la izquierda independentista.
En Navarra, el nacionalismo vasco ha mantenido una presencia política significativa, principalmente a través de Geroa Bai y EH Bildu, mientras que en el País Vasco francés las formaciones nacionalistas han incrementado su representación municipal y su influencia institucional durante las primeras décadas del siglo XXI.[14][15]
En la actualidad, el nacionalismo vasco continúa siendo una de las principales corrientes políticas de Euskal Herria, aunque presenta una notable pluralidad interna respecto a cuestiones como el modelo territorial, el ejercicio del derecho de autodeterminación, las relaciones con el Estado y las estrategias para alcanzar sus objetivos políticos.
Corrientes ideológicas
[editar]El nacionalismo vasco ha estado integrado históricamente por corrientes diversas que, pese a compartir la consideración de los vascos como una nación y la defensa de un reconocimiento político propio para Euskal Herria, difieren en aspectos como la estrategia política, el modelo institucional, la orientación socioeconómica o el objetivo final de su proyecto nacional. Desde finales del siglo XX, suele distinguirse entre un nacionalismo institucional o moderado, representado principalmente por el Partido Nacionalista Vasco, la izquierda abertzale de carácter independentista y socialista, y otras corrientes nacionalistas de menor implantación.[16][17]
Nacionalismo institucional
[editar]El nacionalismo institucional tiene su principal exponente en el Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV), fundado por Sabino Arana en 1895. Aunque en sus orígenes asumió los postulados tradicionalistas, confesionales y racialistas de su fundador, el partido evolucionó a lo largo del siglo XX hacia posiciones democristianas, liberales y europeístas, sustituyendo progresivamente los planteamientos étnicos por una concepción cívica de la identidad nacional vasca.
Desde la restauración de la democracia, el PNV ha defendido el desarrollo del autogobierno, el reconocimiento nacional de Euskadi y el derecho de autodeterminación mediante procedimientos democráticos y pactados. Su actuación política se ha caracterizado por una estrategia gradualista, basada en el fortalecimiento de las instituciones de autogobierno y la negociación con el Estado, lo que le ha permitido convertirse en la fuerza política predominante en la comunidad autónoma del País Vasco durante gran parte del periodo democrático.[18]
Aunque mantiene como horizonte político el reconocimiento de la nación vasca, dentro del partido han coexistido distintas sensibilidades respecto al alcance de dicho reconocimiento y a las fórmulas institucionales para alcanzarlo.
Izquierda abertzale
[editar]La izquierda abertzale constituye la principal corriente independentista del nacionalismo vasco. Surgió durante el franquismo alrededor de ETA y del denominado Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV), incorporando al nacionalismo vasco planteamientos socialistas, marxistas y anticapitalistas que diferían de la tradición democristiana representada por el PNV.[19]
Durante varias décadas, una parte significativa de este espacio político defendió la combinación de acción política, movilización social y lucha armada como estrategia para alcanzar la independencia y la transformación socialista de Euskal Herria. Esta vinculación con ETA marcó profundamente su evolución política y dio lugar a la ilegalización en España de diversas organizaciones políticas por su relación con la organización terrorista.[20]
Tras el anuncio del cese definitivo de la actividad armada de ETA en 2011 y su disolución en 2018, la izquierda abertzale completó un proceso de transformación orientado exclusivamente a la actividad política e institucional. En la actualidad, su principal representación electoral corresponde a la coalición Euskal Herria Bildu, que mantiene el objetivo de constituir un Estado vasco independiente mediante vías democráticas.[21]
Otras corrientes
[editar]Junto a las dos grandes tradiciones del nacionalismo vasco han existido otras corrientes políticas que han combinado la reivindicación nacional con orientaciones ideológicas diversas. Entre ellas destacan formaciones como Eusko Alkartasuna, surgida en 1986 como escisión socialdemócrata del PNV; Aralar, creada en 2001 tras separarse de la izquierda abertzale por su rechazo a la violencia de ETA; y diversas organizaciones nacionalistas del País Vasco francés, donde el movimiento ha tenido un desarrollo diferenciado.
Asimismo, algunos partidos de ámbito vasco no nacionalistas han defendido posiciones favorables al derecho de autodeterminación o a un mayor nivel de autogobierno, aunque sin asumir plenamente los postulados del nacionalismo vasco. Esta diversidad ha contribuido a configurar un panorama político caracterizado por la coexistencia de diferentes proyectos sobre la articulación territorial, la identidad nacional y las relaciones entre Euskal Herria, España y Francia.[16][22]
Organizaciones políticas y sindicales
[editar]El nacionalismo vasco se ha articulado históricamente a través de una amplia diversidad de partidos políticos, coaliciones electorales y organizaciones sindicales. Aunque comparten la defensa de la identidad nacional vasca y del reconocimiento político de Euskal Herria, difieren en aspectos como el modelo territorial, la orientación ideológica o las estrategias para alcanzar sus objetivos. Esta pluralidad ha dado lugar a la coexistencia de corrientes democristianas, liberales, socialdemócratas, socialistas y de izquierda independentista.[22]
Partidos actuales
[editar]En la actualidad, el nacionalismo vasco está representado por diversas formaciones políticas con presencia institucional en los distintos territorios de Euskal Herria.[16][18]
El Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV), fundado en 1895 por Sabino Arana, es la formación histórica del nacionalismo vasco y la principal fuerza política de la comunidad autónoma del País Vasco desde la restauración de la democracia. Defiende el reconocimiento nacional de Euskadi, el desarrollo del autogobierno y el derecho de autodeterminación mediante procedimientos democráticos y pactados.
La coalición Euskal Herria Bildu (EH Bildu) constituye el principal referente de la izquierda abertzale. Creada en 2012, integra actualmente a Sortu, Eusko Alkartasuna, Alternatiba e independientes y defiende la constitución de un Estado vasco independiente por vías exclusivamente políticas y democráticas.
En Navarra, Geroa Bai representa el principal espacio del nacionalismo institucional. La coalición agrupa al PNV y a diversos independientes y organizaciones de ámbito navarro, defendiendo el autogobierno de Navarra, su identidad propia y el derecho de la ciudadanía a decidir democráticamente su futuro político.
En el País Vasco francés, la principal organización nacionalista es Euskal Herria Bai (EH Bai), coalición fundada en 2007 que reúne a distintas formaciones abertzales y que ha incrementado progresivamente su representación en las instituciones locales.
| Partido | Fundación | Ámbito | Corriente | Ideología | |
|---|---|---|---|---|---|
| Partido Nacionalista Vasco | 1895 | Nacionalismo institucional | Democracia cristiana, liberalismo | ||
| Euskal Herria Bildu | 2012 | Izquierda abertzale | Socialismo democrático, independentismo, ecosocialismo | ||
| Geroa Bai | 2011 | Nacionalismo institucional | Vasquismo, socialdemocracia, democracia cristiana | ||
| Euskal Herria Bai | 2007 | Izquierda abertzale | Independentismo, ecosocialismo | ||
Partidos históricos
[editar]Desde finales del siglo XIX han surgido numerosas organizaciones que han contribuido a la evolución del nacionalismo vasco. Algunas nacieron como escisiones de partidos preexistentes, otras representaron nuevas corrientes ideológicas y varias participaron en procesos de integración que dieron lugar a las actuales formaciones nacionalistas.
Entre las organizaciones históricas más relevantes figuran Acción Nacionalista Vasca (ANV), primer partido nacionalista vasco de izquierdas, fundado en 1930; Eusko Alkartasuna (EA), surgido en 1986 como escisión del PNV y posteriormente integrado en EH Bildu; Herri Batasuna (HB) y Batasuna, principales referentes políticos de la izquierda abertzale durante las últimas décadas del siglo XX; Aralar, escisión de Batasuna contraria a la violencia de ETA; así como diversas coaliciones electorales, entre ellas Bildu, Amaiur, Nafarroa Bai y Euskal Herritarrok, que desempeñaron un papel destacado en distintas etapas del nacionalismo vasco contemporáneo.[18]
Algunas de estas organizaciones desaparecieron como consecuencia de procesos de integración con otras formaciones, mientras que otras fueron ilegalizadas por los tribunales españoles al considerar acreditada su vinculación con la organización terrorista ETA.[23][24]
Sindicatos
[editar]El sindicalismo ha desempeñado un papel relevante dentro del nacionalismo vasco desde comienzos del siglo XX. Las principales organizaciones sindicales nacionalistas combinan la defensa de los intereses laborales con la reivindicación del autogobierno o la soberanía de Euskal Herria, si bien mantienen posiciones ideológicas diferenciadas.[25]
El principal sindicato nacionalista es Eusko Langileen Alkartasuna–Solidaridad de Trabajadores Vascos (ELA-STV), fundado en 1911 e históricamente vinculado al Partido Nacionalista Vasco. Con el paso del tiempo adquirió plena autonomía política y sindical, convirtiéndose en la organización con mayor representación entre los trabajadores de la comunidad autónoma del País Vasco y Navarra.
Junto a ELA destaca Langile Abertzaleen Batzordeak (LAB), creado en 1974 y vinculado históricamente a la izquierda abertzale. LAB combina la acción sindical con la defensa de la soberanía nacional de Euskal Herria y constituye, junto con ELA, una de las principales centrales sindicales del ámbito vasco.
Además de estas organizaciones, otras centrales sindicales de ámbito estatal, como Comisiones Obreras (CCOO) y la Unión General de Trabajadores (UGT), mantienen una importante implantación en el País Vasco y Navarra, aunque no forman parte del sindicalismo nacionalista.
Símbolos e identidad
[editar]El nacionalismo vasco ha desarrollado desde finales del siglo XIX un conjunto de símbolos, conceptos y conmemoraciones destinados a representar la identidad nacional vasca y a reforzar el sentimiento de pertenencia a Euskal Herria. Muchos de ellos fueron creados o popularizados por Sabino Arana y posteriormente asumidos, con diferentes matices, por la mayor parte de las corrientes nacionalistas.
Terminología
[editar]Uno de los principales elementos identitarios del nacionalismo vasco es el uso de una terminología propia para expresar la existencia de una nación vasca. Sabino Arana acuñó el término aberri («patria») para designar la patria vasca y derivó de él el vocablo abertzale («patriota»), utilizado desde entonces para referirse a quienes defienden el nacionalismo vasco. Asimismo, creó el neologismo Euzkadi —posteriormente normalizado como Euskadi— para denominar el conjunto de los territorios vascos, en contraposición al término tradicional Euskal Herria, empleado históricamente para designar el territorio del euskera.[18]
Con el paso del tiempo, el uso de ambos términos ha evolucionado. Mientras que Euskadi constituye actualmente la denominación oficial de la comunidad autónoma del País Vasco, Euskal Herria continúa siendo utilizado en ámbitos culturales y políticos para referirse al conjunto de los siete territorios históricos vascos, especialmente dentro del nacionalismo vasco.
Símbolos
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La ikurriña constituye el principal símbolo del nacionalismo vasco. Fue diseñada en 1894 por Sabino y Luis Arana como bandera de Vizcaya, aunque pronto pasó a representar al conjunto del nacionalismo vasco y, posteriormente, a toda Euskal Herria. Tras la aprobación del Estatuto de Autonomía de 1979 fue adoptada como bandera oficial de la comunidad autónoma del País Vasco.[26]

Otro de los emblemas más difundidos es el lauburu, una cruz curvilínea de origen anterior al nacionalismo moderno y presente tradicionalmente en la arquitectura y el arte popular vascos. El nacionalismo vasco lo incorporó como símbolo identitario, asociándolo con la continuidad histórica y la cultura vasca, aunque su uso trasciende el ámbito político.[26]
También ha sido empleado el arrano beltza («águila negra»), inspirado en el sello atribuido al rey navarro Sancho VII el Fuerte. Diversos sectores nacionalistas lo consideran un símbolo histórico de la soberanía de Navarra y, por extensión, de Euskal Herria, si bien su utilización no es exclusiva del nacionalismo vasco.[26]
Entre los lemas históricos destaca Jaun-Goikua eta Lagi-Zarra («Dios y Ley Vieja»), abreviado como JEL, formulado por Sabino Arana como síntesis ideológica del primer nacionalismo vasco. El lema continúa siendo un elemento identitario del Partido Nacionalista Vasco y dio origen al término jeltzale, utilizado para designar a sus militantes y simpatizantes.[27]

Conmemoraciones
[editar]La principal celebración del nacionalismo vasco es el Aberri Eguna («Día de la Patria Vasca»), instaurado por el Partido Nacionalista Vasco en 1932 y celebrado tradicionalmente el Domingo de Resurrección. Durante esta jornada, las diferentes organizaciones nacionalistas realizan actos políticos y culturales para reivindicar la identidad nacional vasca, aunque cada formación suele organizar sus propias convocatorias.[22]
Además del Aberri Eguna, diversas organizaciones nacionalistas conmemoran acontecimientos históricos relacionados con la cultura, la lengua o el autogobierno vasco, así como homenajes a figuras relevantes del nacionalismo.
Identidad nacional
[editar]La identidad nacional constituye uno de los elementos centrales del nacionalismo vasco. Aunque sus distintas corrientes difieren en la definición de los rasgos que configuran la nación vasca, la mayoría coinciden en considerar el euskera, la historia compartida, las instituciones forales y determinadas manifestaciones culturales como componentes fundamentales de dicha identidad.
Desde mediados del siglo XX, el componente étnico y racial presente en los planteamientos originales de Sabino Arana ha sido progresivamente sustituido por una concepción predominantemente cívica y cultural de la nación vasca, basada en la identificación con Euskal Herria y en la voluntad de pertenencia a dicha comunidad política. No obstante, continúan existiendo diferencias entre las distintas corrientes nacionalistas respecto a la importancia relativa de los factores históricos, lingüísticos, culturales o políticos en la definición de la identidad nacional.[16]
Manifestaciones nacionalistas
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El nacionalismo vasco se manifiesta en numerosos ámbitos culturales, sociales y deportivos.
Dentro de estos últimos, los grupos ultras de los equipos deportivos del norte pirenaico reivindican objetivos nacionalistas, en torno a Euskal Hintxak, que agruparía a grupos ultras de diversos equipos como los Indar Gorri de Osasuna de Pamplona, Zabaleta Harmaila de la Real Sociedad de San Sebastián, Herri Norte Taldea o Abertzale Sur del Athletic Club, Iraultza 1921 del Club Deportivo Alavés.
Además, para reivindicar la oficialidad de las selecciones deportivas vascas creó la Plataforma Pro Selecciones Vascas (ESAIT).[28][29]
Apoyo electoral y social
[editar]El nacionalismo vasco ha constituido una de las principales corrientes políticas de Euskal Herria desde la restauración de la democracia en España. Su implantación electoral presenta diferencias significativas entre los distintos territorios: mientras que en la comunidad autónoma del País Vasco los partidos nacionalistas han obtenido de forma continuada una posición mayoritaria o muy relevante, en Navarra su apoyo ha sido históricamente menor y más heterogéneo, y en el País Vasco francés las formaciones nacionalistas han mantenido una presencia institucional más limitada, aunque creciente desde comienzos del siglo XXI.[22]
Además de su representación electoral, el apoyo social al nacionalismo vasco se ha medido mediante diversos estudios demoscópicos sobre la identidad nacional, las preferencias territoriales y el respaldo a la independencia. Estos estudios muestran una evolución variable a lo largo del tiempo y reflejan diferencias tanto entre los distintos territorios como entre generaciones.
Resultados electorales
[editar]Desde las primeras elecciones autonómicas celebradas en 1980, los partidos nacionalistas han desempeñado un papel central en la política de la comunidad autónoma del País Vasco. El Partido Nacionalista Vasco ha sido la fuerza más votada en la mayor parte de las elecciones al Parlamento Vasco y ha encabezado el Gobierno Vasco durante la mayor parte del periodo democrático. Desde la segunda década del siglo XXI, Euskal Herria Bildu se ha consolidado como la segunda gran fuerza del nacionalismo vasco, configurando un sistema político en el que las formaciones nacionalistas reúnen habitualmente una mayoría del voto y de la representación parlamentaria.
En Navarra, el nacionalismo vasco ha mantenido tradicionalmente una representación inferior a la registrada en la comunidad autónoma del País Vasco. No obstante, formaciones como Geroa Bai y EH Bildu han incrementado su presencia institucional desde comienzos del siglo XXI y han participado en diferentes acuerdos de gobierno.
En el País Vasco francés, el nacionalismo vasco ha tenido históricamente una implantación electoral reducida. Sin embargo, desde la creación de la Comunidad de Aglomeración del País Vasco en 2017 y el fortalecimiento de las organizaciones nacionalistas, estas han aumentado progresivamente su representación en diversas instituciones locales.
| Partido | Ámbito | Escaños | Posición | |
|---|---|---|---|---|
| Partido Nacionalista Vasco | 27/75 |
Defiende el reconocimiento nacional de Euskadi y el derecho de autodeterminación mediante vías pactadas. | ||
| EH Bildu | 27/75 |
Defiende la independencia de Euskal Herria mediante vías democráticas. | ||
9/50 | ||||
| Geroa Bai | 7/50 |
Defiende el autogobierno navarro, el reconocimiento de la identidad vasca de Navarra y el derecho a decidir. | ||
Resultados recientes
[editar]- En las elecciones al Parlamento Vasco de 2024, las candidaturas nacionalistas obtuvieron conjuntamente el 66,9 % de los votos válidos emitidos.[30]
- En las elecciones al Parlamento de Navarra de 2023, las formaciones nacionalistas alcanzaron el 30,4 % de los votos.[31]
Encuestas de identidad e independencia
[editar]La identidad nacional y el apoyo a la independencia han sido objeto de numerosos estudios sociológicos realizados por instituciones públicas y centros de investigación. Sus resultados muestran una considerable diversidad de posiciones y una evolución condicionada por factores políticos y generacionales.
En la comunidad autónoma del País Vasco, las encuestas reflejan de forma constante que la mayoría de la población mantiene identidades compartidas entre la vasca y la española, mientras que una parte menor se identifica exclusivamente como vasca o exclusivamente como española. Paralelamente, el respaldo a la independencia ha experimentado fluctuaciones desde la Transición, sin alcanzar de forma sostenida una mayoría social.[32]
En Navarra, los estudios demoscópicos muestran una identificación predominante con la identidad navarra o con identidades compartidas, aunque una parte significativa de la población manifiesta también sentirse vasca. En el País Vasco francés, las investigaciones disponibles indican un crecimiento del sentimiento de pertenencia a Euskal Herria durante las últimas décadas, acompañado de un aumento del apoyo a las organizaciones nacionalistas, si bien estas continúan siendo minoritarias en el conjunto del territorio.
Resultados recientes
[editar]- Según el Sociómetro Vasco de 2026, el 24 % de la población de la comunidad autónoma del País Vasco se mostraba favorable a la independencia, frente al 37 % que se manifestaba en contra.[32]
- El Sociómetro Vasco de 2026 indicaba que el 39 % de los encuestados se sentía tan vasco como español, mientras que el 18 % afirmaba sentirse únicamente vasco.[32]
Véase también
[editar]- Regionalismo y nacionalismo en España
- Nacionalidad histórica
- Historia del País Vasco
- Independentismo
- Euskal Herria como proyecto político
- Francofobia
- Hispanofobia
- Euzko Alderdi Jeltzalea-Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV)
- Euskal Herria Bildu (EH Bildu)
- Euskal Herriko Alderdi Sozialista (EHAS)
- Euskal Sozialista Biltzarrea-Partido Socialista Vasco (ESB-PSV)
Notas
[editar]Referencias
[editar]- ↑ Cano, Luis (21 de abril de 2024). «El nacionalismo vasco es más hegemónico que nunca». Diario ABC. Consultado el 12 de julio de 2026.
- ↑ Segovia, Mikel (11 de octubre de 2022). «El 41% de los vascos se siente "tan vasco como español" frente al 20% que afirma ser "sólo vasco"». El Independiente. Consultado el 12 de julio de 2026.
- ↑ Urgell, Blanka (1991). «Axular eta Larramendi " Julio de Urquijo" 25.3 (1991): 901-928.». Anuario del Seminario de Filología Vasca 25 (3). doi:10.1387/asju.8261.
- ↑ Leizarraga, Joanes (1571). «Iesus Christ Gure Iaunaren Testamentu Berria». Klasikoen Gordailua.
- ↑ de Larramendi, Manuel (1983). Sobre los fueros de Guipúzcoa. Sociedad Guipuzcoana de Ediciones y Publicaciones. p. 70. ISBN 9788471730831.
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