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Crisis de los rehenes en Irán

Crisis de los rehenes en Irán
Parte de la Consolidación de la Revolución iraní

Estudiantes iraníes toman la Embajada de los Estados Unidos
Fecha 4 de noviembre de 1979- 20 de enero de 1981
Lugar Teherán - Irán
Coordenadas 35°42′29″N 51°25′26″E / 35.708, 51.424
Resultado

Rehenes liberados por los acuerdos de Argel (1981)

Beligerantes
Estados UnidosBandera de Estados Unidos Estados Unidos
CanadáBandera de Canadá Canadá
IránIránBandera de Irán Irán
Comandantes
Bandera de Estados Unidos Jimmy Carter
Bandera de Canadá Joe Clark
Bandera de Irán Ruhollah Khomeini
Bandera de Irán Mohammad Mousavi Khoeiniha
Bajas
8 militares estadounidenses muertos 1 civil iraní muerto

La crisis de los rehenes en Irán se desarrolló en un período de 444 días, durante el cual un grupo de estudiantes iraníes tomó como rehenes a 66 diplomáticos y ciudadanos de los Estados Unidos de América.[2] La crisis, que empezó el 4 de noviembre de 1979, se prolongó hasta el 20 de enero de 1981.

Toma de la embajada

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Protesta en Washington D. C..
El cartel dice: Deporten a todos los iraníes.

El 22 de octubre de 1979 el sah de Irán, Mohammad Reza Pahlevi, viajó a Nueva York para ser sometido a un tratamiento contra el cáncer. El 1 de noviembre, el nuevo líder de Irán, el clérigo islamista chiita, el ayatolá Ruhollah Jomeini, encabezó una revolución islamista que buscaba un nuevo gobierno, argumentando que el Sah era un "títere" de los intereses de Estados Unidos y que debía ser depuesto para imponer un nuevo gobierno, una república de carácter teocrático.

El 4 de noviembre la embajada estadounidense de Irán fue rodeada por un grupo de alrededor de 500 estudiantes iraníes seguidores de la revolución islamista (aunque los números varían entre 300 y 2000). Cincuenta y dos estadounidenses fueron tomados como rehenes durante 444 días (del 4 de noviembre de 1979 al 20 de enero de 1981), mientras que seis diplomáticos lograron escapar de la embajada durante la toma, los cuales fueron refugiados por el embajador canadiense y su esposa en su residencia hasta su rescate (con un plan aparte del diseñado para quienes quedaron en la embajada). Tres funcionarios de alto nivel, el encargado de negocios Bruce Laingen, el jefe de misión adjunto Victor L. Tomseth y Mike Howland, permanecieron como rehenes en el Ministerio de Relaciones Exteriores iraní.[3] El Presidente Carter llamó a las víctimas del secuestro "víctimas del terrorismo y la anarquía" y añadió que Estados Unidos no iba a ceder al chantaje.

A menudo, el movimiento islamista mostraba a los rehenes con los ojos vendados a la población local y a las cámaras de televisión. Los rebeldes islamistas dijeron que los ciudadanos cautivos serían liberados únicamente a cambio de la extradición del Sha a Irán para ser juzgado por "crímenes contra el pueblo iraní" en consonancia con las palabras del líder islamista, el ayatolá Jomeini, clérigo islamista chiita de línea dura, con una retórica fuertemente antiestadounidense, denominando repetidas veces al gobierno estadounidense como "el Gran Satán" y "el enemigo del Islam".

Reacción estadounidense

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Carter en 1980.

La crisis fue descrita por los medios occidentales como una "venganza e incomprensión mutua". En Irán, la toma de rehenes fue ampliamente vista como un golpe contra los Estados Unidos y su influencia en Irán por los seguidores del Ayatolá Jomeini, en lo que la facción islamista denominaba como intentos de socavar la percepción de la revolución iraní, y su permanente apoyo del recientemente derrocado Shah Mohammad Reza Pahlevi de Irán. Después de su derrocamiento, al Sha se le permitió viajar a los EE. UU. para recibir tratamiento médico. Los rebeldes islamistas exigían que EE. UU. extraditara al Shah de nuevo a Irán para juzgarlo por crímenes cometidos por su gobierno durante su reinado sobre los ciudadanos comunes con la ayuda de su policía secreta, la SAVAK. En Irán, el asilo otorgado por los EE. UU. para el Shah fue visto como un acto de complicidad.

En los Estados Unidos, y en general Occidente ven la toma de rehenes como un atropello por parte del movimiento islamista que violaba el principio de derecho internacional sobre la inmunidad e inviolabilidad de los diplomáticos y sus embajadas.

Carter rehusó ceder a las demandas, Jomeini utilizó la situación para consolidar su poder y anular los desafíos del ala moderada de su gobierno, encabezada por su presidente. La euforia por la humillación a la nación más poderosa distrajo al pueblo iraní de las dificultades económicas de su país. Carter, en abril de 1980, rompió relaciones diplomáticas con Irán e impuso un embargo comercial, exceptuando medicinas y alimentos. Los fondos iraníes en EE. UU. quedaban congelados y contabilizados para indemnizar a los rehenes al ser liberados y pagar las demandas de las empresas estadounidenses contra Irán.

Un problema de relaciones internacionales se convirtió en un problema electoral. Su principal contrincante, el republicano Ronald Reagan, acusaba a Carter de “estar equivocado desde el principio”. Reagan declaró: "Los rehenes no debieron estar cautivos seis días, mucho menos seis meses."

Intento de rescate

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En realidad, el 9 de noviembre de 1979, apenas cinco días después del secuestro del personal de la embajada, Carter ordenó a sus asesores pensar en opciones militares, entre ellas una misión de rescate. Diez días después, el informe estaba en su escritorio. Se propuso bombardear algunas instalaciones petrolíferas de Irán, bloquear el país por mar y llevar a cabo ataques aéreos. Pero, tras la entrada del Ejército Rojo en Afganistán en diciembre de 1979, la Administración no lo consideró oportuno, máxime recordando que una de las razones que llevó al Ejército soviético a Afganistán fue el temor a una intervención directa de EE. UU. en Irán. Optaron por la opción con menos bajas colaterales. Autorizó a la unidad antiterrorista Luz Azul a planear y entrenarse para la misión. Quería agotar las posibilidades de una solución diplomática. Carter declaró el 8 de enero, en una conferencia de prensa, que descartaba cualquier intento de rescate porque "seguramente fracasaría... y los rehenes morirían". A petición de Carter, el general Omar Torrijos Herrera, jefe de Gobierno de la República de Panamá, recibió a Pahlevi el 15 de diciembre.

La información sobre la Embajada y sus captores aumentó gracias a las declaraciones de los trece rehenes liberados en noviembre por los iraníes y por las noticias que suministraban los agentes encubiertos. Las autoridades estadounidenses recibieron varias ofertas. La unidad antiterrorista alemana GSG 9 se ofreció para situar agentes en un equipo de la TV alemana invitado a visitar la embajada.[4] El SAS británico brindó su asistencia con información previa a la misión. Las dos ofertas fueron rechazadas.

El 11 de abril de 1980, Carter ordenó iniciar la misión de rescate. Involucraría los cuatro cuerpos de las fuerzas militares: ejército, fuerza aérea, marina e infantería de marina.

Operación Garra de Águila

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Carter aprobó una misión secreta de rescate, que resultó ser un fracaso: la operación Garra de Águila (Eagle Claw) ejecutada por las fuerzas especiales. Realizada el 24 de abril de 1980, la operación encontró muchos obstáculos y fallas. Posteriormente fue abortada.

Segundo intento

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Un segundo intento de rescate fue planificado usando un Hercules YMC-130 modificado. Equipado con motores a propulsión en su parte delantera y trasera para permitir un aterrizaje y un despegue sumamente cortos, en apenas lo que ocupa un estadio de fútbol. Tres aviones fueron modificados conforme a un programa apresurado y de alto secreto conocido como Deporte Creíble. Uno de estos aviones se estrelló durante una demostración en Florida (Base auxiliar 3 de las Fuerzas Aéreas) el 29 de octubre de 1980 cuando el sistema de aterrizaje (frenaba gracias a los cohetes) fue encendido demasiado pronto causando un aterrizaje brusco que arrancó un ala, para incendiarse posteriormente. Toda la tripulación sobrevivió. Pero esto condujo a un abandono del proyecto. Los dos aviones que no fueron probados se devolvieron al ejército regular sin los cohetes.

Resolución de la crisis

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En 1980, la muerte del sah (el 27 de julio) y la invasión de Irak por parte de Irán en septiembre hizo a Irán más propenso a la resolución de la crisis de los rehenes.

En EE. UU., Carter perdió en noviembre de 1980 la reelección presidencial en beneficio de Ronald Reagan. La mayor parte de los analistas creen que los errores de Carter al intentar solucionar la crisis desempeñaron un papel importante en su derrota.[5]

La Cámara de Representantes estadounidense dirigió un mensaje a Irán instándole a reconsiderar el problema de los rehenes. El Parlamento contestó que EE. UU. debía asumir las responsabilidades financieras y económicas derivadas de las acciones de Mohammad Reza Pahlevi: devolución de los fondos del sah, cancelación de las demandas contra Irán, descongelamiento de los cuantiosos fondos iraníes en bancos estadounidenses y la promesa de no intervenir en los asuntos internos iraníes. Ronald Reagan, el candidato presidencial republicano, aseguró que aceptaría tres de esas condiciones y dejaría la decisión sobre los fondos a nombre del sah en manos de los tribunales.

Los rehenes fueron enviados a la base aérea de Fráncfort del Meno en la RFA, donde fueron recibidos por el ya expresidente Jimmy Carter (como emisario de la administración Reagan), y desde allí tomaron otro vuelo a Washington D. C., donde recibieron la bienvenida como héroes.

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La película Argo (2012), dirigida y protagonizada por Ben Affleck, desarrolla su trama durante la crisis de los rehenes, centrándose principalmente en el plan para rescatar y sacar de Irán a los 6 diplomáticos que lograron escapar de la embajada durante la toma de rehenes, los cuales fueron refugiados por el embajador canadiense y su esposa en su residencia hasta su rescate. Durante los créditos finales del film se pueden ver varias imágenes reales de la crisis junto con las recreadas para la película, mostrando incluso a los protagonistas de los hechos reales y a sus contrapartes de ficción.

Esta película ganó el Óscar a la mejor película del año en 2012.

En el videojuego Call Of Duty: Black Ops Cold War, las dos primeras misiones consisten en capturar o matar a dos iraníes que tuvieron un papel importante en la crisis de los rehenes.

Supuesta participación de Mahmud Ahmadineyad

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Mahmoud Ahmadinejad.

Algunos rehenes han reconocido a Mahmud Ahmadineyad —elegido presidente de Irán en 2005— como uno de los asaltantes. Ahmadineyad era entonces estudiante universitario en Teherán y miembro de la organización estudiantil que planificó la toma de rehenes pero, según su entorno, estaba más preocupado en atacar a los soviéticos que a los estadounidenses. El líder de los estudiantes que irrumpieron el 4 de noviembre de 1979 en la Embajada aseguró que el presidente electo se opuso: «No formó parte de nuestro grupo. No desempeñó ningún papel en el ataque, y mucho menos en la seguridad».[6]

Véase también

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Referencias

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  1. ↑ Mackey, Sandra (1996). The Iranians: Persia, Islam and the Soul of a Nation. New York: Dutton. p. 298. ISBN 9780525940050
  2. ↑ The History Guy: Iran-U.S. Hostage Crisis (1979-1981)
  3. ↑ Bowden, Mark (2006), Guests of the Ayatollah: The Iran Hostage Crisis: The First Battle in America's War with Militant Islam, New York: Grove Press, pp. 151, 219, 372.
  4. ↑ «The Daily News - May 1980». Archivado desde el original el 15 de noviembre de 2006. Consultado el 22 de marzo de 2007.
  5. ↑ «Reagan's Lucky Day, Iranian Hostage Crisis Helped The Great Communicator To Victory - CBS News». Archivado desde el original el 16 de octubre de 2002. Consultado el 25 de mayo de 2012.
  6. ↑ Líderes toma rehenes 1979 dicen nuevo presidente iraní no estuvo - 20minutos.es

Enlaces externos

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